Roma era un enorme sitio de construcción. La ciudad se preparaba para el Jubileo y prácticamente cada monumento importante estaba rodeado de andamios y vallas.
Estaba terminando mi recorrido por el Coliseo cuando, a través de los agujeros de una valla de protección, apareció el Altar de la Patria. Un marco dentro de otro marco.
Lo que más me gustó no es la calidad de la foto, sino que las personas parecen muñequitos de Lego. Quizás debí esperar a que se acercara más el camión. Quizás debo recortarle la parte superior izquierda.
Pero así quedó y así me gusta.